El desarrollo en el ámbito ocupacional está íntimamente relacionado con el vínculo internalizado en relación a la figura paterna. Se reproducen en el mundo laboral las mismas características de distancia, acercamiento, confrontación o poca comunicación que hayamos internalizado en esa relación. Más específicamente se traslada al ámbito laboral:
1. El vínculo de distancia, acercamiento, enojo, temor, conflictividad, sometimiento, que existe con el padre.
2. El tipo de comunicación: fluído, escaso, dificultoso, profundo, nulo, etc.
3. La ubicación jerárquica que hemos internalizado con él: de igual a igual, de temor, autoritarismo, de poder por encima de ellos, de cuidado y protección, etc.
4. El grado de aceptación, significación o rechazo de su autoridad
En muchos casos, en la actualidad, a partir de la simetrización y mimetización de los vínculos actuales, los jóvenes y adultos terminan reproduciendo y trasladando al ámbito laboral las características del vínculo internalizado por sus padres en relación a los abuelos y no el suyo propio. El trabajo de recuperación del vínculo con la figura paterna, la flexibilización y enriquecimiento de la comunicación, así como la desmimetización y diferenciación de vínculos anteriores, produce un inmediato enriquecimento y crecimiento de nuestro vínculo con el ámbito laboral. Cada paso en la posibilidad de expresar, insistir y comunicarse desde el lugar de hijo, en lugar de exigir, protestar o dar por pérdida la comunicación, en el vínculo con los padres, produce un inmediato crecimiento en la autoestima, confianza en el propio poder y en la posibilidad de crecer y manifestarse activamente en el mundo exterior. |